La tendencia oculta en el conflicto Taxi-VTC

Pongamos que el servicio de taxi parte de una premisa: el Estado, en este caso el ayuntamiento, garantiza el servicio taxi con un nivel mínimo de seguridad. De ahí la necesaria concesión de licencias de taxi y su gestión por parte de la autoridad municipal. Los servicios VTC en esta visión serían servicios complementarios al taxi que no requerirían del Estado como garante de seguridad.

Ahora pongamos que la confianza en el Estado se rompe, deja de garantizarnos la seguridad del taxi y actores privados toman el rol de garantes de seguridad, tal y como lo hacían las 5 familias de Nueva York o los primeros señores feudales, entramos en una fase de feudalización del transporte.

Podemos ver esta situación en países con altos niveles de delincuencia, Uber ha desplazado el servicio de taxi en latinoamérica, la tecnología les ha permitido garantizar la seguridad de su servicio o al menos hacerla más segura que el taxi, hasta ahí ninguna novedad.

Pero… ¿Y en España?

Lo realmente curioso es cuando analizamos el caso en países como España. Y empezamos a ver como defensa de las VTC que con Uber y Cabify puedes saber quién es el conductor y en qué coche vas a ir, por donde va tu trayecto y donde se encuentra el vehículo en ese momento. Es curioso, porque a parte de la necesidad natural de información del ser humano, no existe otra justificación para ver esto como una ventaja que la falta de seguridad del servicio de taxi. Es muy posible que esto nos indique que la confianza en el Estado en el sector transporte se haya quebrado.

También es cierto que taxi ha llegado a tener muy mala imagen entre sus usuarios y también entre el resto de conductores. En un mundo donde el marketing hace la mayor parte del trabajo la mala imagen puede ser mortal.

Pero lo cierto es que el Estado ha hecho poco más en su rol de garante de seguridad que poner la mano y conceder las licencias. Se ha permitido sin ningún pudor la compra-venta de licencias, lo que ha generado una burbuja en sus precios al calor del monopolio. Pero los monopolios pueden y suelen caer con el avance de la tecnología y la burbuja acaba pinchándose.

En resumen

No vengo a dar ninguna solución mágica al problema, porque no la tengo y además porque no me he parado a analizar el resto de implicaciones que tiene este conflicto, pero me gustaría destacar esta pérdida de confianza en el Estado, puede indicarnos esta tendencia oculta que es posible que también se haya perdido en otros sectores y es posible que la feudalización no sea la mejor de las soluciones, busquemos alternativas.

1 comentario en “La tendencia oculta en el conflicto Taxi-VTC”

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