Ticket virtual, API y RSC

Caja registradoraLos supermercados se van a lanzar a otra de esas campañas polémicas, ya pasó con el paso a cobrar las bolsas de plástico y ahora son los tickets. Todo viene por la noticia que ya he escuchado en varios medios de que los supermercados quieren minimizar la impresión de tickets en papel. Tengo que decir que la mayor parte de noticias no dan una buena información. Por una parte se dijo que se iba a enviar el ticket por correo electrónico, cosa que no he podido comprobar en ningún sitio, lo que he entendido por otras noticias es que Carrefour va a permitir marcar una casilla de «No papel» en su aplicación móvil, cosa lógica entendiendo que este ticket va a mostrarse ya en la propia aplicación. Lidl por el contrario parece que va a tomar una vía menos tecnológica y va intentar no imprimir tickets, cosa que como le recuerda Facua necesita ser aceptada por el consumidor, puesto que la ley española le obliga a entregar un ticket si el cliente se lo solicita.

Obviamente ya nos lo están vendiendo como responsabilidad social corporativa al igual que el caso de las bolsas, pero otra vez nos vamos a sentir estafados, trasladando en el primer caso un gasto y ahora una obligación al consumidor. ¿Que obligación? La de tener la app de Carrefour para tener el ticket. ¿Que gana con esto el supermercado? Fidelizar al consumidor, lo que malamente hacía con la tarjeta del establecimiento ahora lo podrá hacer con la aplicación móvil, todos los días tendremos notificaciones de ofertas de que comprar en Carrefour, ningún beneficio para el consumidor. ¿Y si no lo aceptamos? Seguiremos en la edad pre-digital, aceptando que la cartera se nos llene de papeles que luego siempre se nos olvida revisar.

Lo que toca obviamente es el paso a una forma más abierta y moderna de comunicarse con el cliente, el uso de APIs abiertas para el acceso de los datos permite a terceros manejar esa información. Esto permitiría por ejemplo tener refrigeradores inteligentes que ya están esperando la compra y te están avisando de su fecha de caducidad o de cuando reponer, el uso de otras aplicaciones para la lista de la compra, que avisen si se te olvida algo o la integración con tu gestor de la contabilidad preferido. Está claro que esto no reporta ningún beneficio al supermercado y por sí solo no lo va a implantar. Como en tantas otras cosas tenemos dos opciones:

  • La vía estatal: Regulación para que además del ticket físico se pueda acceder a uno virtual mediante una API para cada cliente. Cosa que ya se va a poner en marcha en la regulación bancaria.
  • El proselitismo y la producción: O lo que es lo mismo concienciar sobre las virtudes de las APIs abiertas tanto a usuarios como a tiendas y supermercado, hacer software libre para proveer estas APIs y por supuesto dar ejemplo ofreciendo esta información en nuestras propias ventas.

Teniendo claro que la primera opción no va a darse por arte de magia, este club no tiene mucha vocación de lobby y Facua parece poco inspirada, la opción que nos queda es la segunda, por eso mismo estoy ahora escribiendo esto. ¡Démosle caña a esas APIs!

No, comprar local no salvará el mundo

Yo estaba totalmente convencido, posiblemente por las veces que lo he escuchado repetido de una y mil formas: «No es ecológico si lo traen de la Cochinchina», además al vivir en la huerta de València hace que este tipo de conversaciones salgan bastante a relucir, quien más y quien menos tiene un trocito de tierra que tiene que defender. Pero por unas cosas o por otras ya no creo a ciegas argumentos simplistas, esos que cuando los oyes piensas, pues claro, tiene todo el sentido del mundo, no, necesitamos ver el cuadro completo para hacer ese tipo de deducciones. Un artículo que leí recientemente me ha hecho repensar ciertas cosas sobre «lo ecológico» que ya intuía, pero no sabía bajar a tierra. Tampoco puedo decir que esté totalmente de acuerdo con el artículo, no comparto que el consumidor no tenga ningún indicador para saber cual es la huella de carbono de un alimento, sí la tiene, se llama precio.

Precio, certificado de huella de carbono

El precio de un alimento tiene una relación directa con la cantidad de recursos que se consume en su producción. Agua, fertilizantes, gasoil para el tractor, manutención del tractor y eso que tan feo suena de recursos humanos, todo esto interviene en el precio final de cada lechuga que compramos en el mercado, o debería, tenemos también intereses especulativos con la comida, aranceles y otros impuestos que complican este cálculo, pero por lo general cuanto más sana sea la cadena entre el productor y el consumidor más directa será la relación entre precio y consumo de recursos. Todo consumo de recursos influye lógicamente en la huella de carbono, destilar diésel del petroleo y luego quemarlo en el tractor es el ejemplo más claro, pero en lo que menos reparamos normalmente es justamente lo que más huella de carbono deja, el jornalero, esos recursos humanos, la persona que gasta sus esfuerzos en recoger esa verdura, la que lo lleva al mercado, la que luego lo vende. La manutención de todas estas personas y muchas veces de los familiares directos es obviamente un consumo de recursos enorme, puesto que esa gente tiene la mala costumbre de comer, trasladarse hasta el trabajo y a veces incluso, malditos derrochadores, tienen momentos de ocio, todo esto genera un impacto en el medio ambiente con el que hay que contar.

Una vez empezamos a ver el precio como indicador de la huella de carbono nos vamos a replantear muchas cosas. ¿Cómo un tomate de Brasil puede tener menos huella de carbono que el cultivado en la huerta de València después de cruzar el Atlántico? La respuesta es clara, igual el productor come un único plato de arroz al día, vive bajo el umbral de la pobreza y por lo tanto imprime muy poca huella de carbono. Esta es una verdad incómoda para cualquier persona de izquierdas o que tenga un poco de sensibilidad por el genero humano. ¿Significa que tenemos que ser todos más pobres para salvar el planeta, empezar una nueva edad oscura y volver a morirnos de hambre? No, la solución siempre ha estado delante de nuestras narices.

Tecnificación para salvar el planeta

Tecnificar significa usar la tecnología para ser más eficientes en nuestro trabajo, esta eficiencia se traduce directamente en un menor uso de recursos en la producción. El riego por goteo es un claro ejemplo de esto, unos recursos hídricos mucho mejor gestionados que cuando se riega a manta implican un consumo mucho menor de agua y una menor huella de carbono, toda mejora técnica implica una mejor gestión de los recursos y una menor huella de carbono, pero aun así tenemos que tener algo en cuenta y de la agricultura ecológica tenemos que aprender a no contaminar nuestros suelos, que sea esa la lección del siglo XX.

Volviendo de vuelta a nuestro siglo, este planteamiento nos lleva a un tema digamos espinoso. La punta de lanza de la tecnificación ahora mismo es la de los organismos genéticamente modificados, un tema del que la izquierda localista y biempensante no quiere oír ni hablar. La mayoría de argumentos en su contra se destapan como producto de la tecnofobia, de ese temor de tradición cristiana a suplantar a Dios, pero si descartamos todo esto, sí podemos quedarnos con un fallo terrorífico del sistema, la aparición de Leviatán. La centralización de la producción de alimentos en torno a un único actor, Monsanto, es algo que no podemos dejar de obviar, el problema aquí no es realmente con la tecnología, si no más bien con la descomposición que sufre el sistema. Hay que luchar contra este tipo de empresas y hay que hacerlo de forma clara y contundente, las semillas no pueden tener derechos de autor.

Aún así, al margen de los cultivos genéticamente modificados, que creo que es una tecnología que no acabamos de dominar, ni explotar correctamente sus posibilidades. Existen muchísimas técnicas que podemos aplicar a la agricultura para hacerla más y más eficiente, para poder salvar el planeta a la vez que nos salvamos nosotros, pues aunque a alguno le pese nosotros también formamos parte de esta tierra.

Una mirada atrás

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Si todos tuviéramos nuestras Wifis conectadas con las de los vecinos, aunque no fuera muchos, sólo unos cuantos, llegaría un momento en que no necesitaríamos a la compañía telefónica para que nos diera acceso a Internet, seríamos parte de Internet.

Esta, que yo recuerde, fue la primera vez que me di cuenta del potencial de las redes distribuidas. No en vano, uno de mis primeros posts fue sobre cómo hacer una antena Wifi. Está claro que en ese momento no sabía lo que era una red distribuida, encontré el proyecto Güifi.net, pero también  empecé a vislumbrar una nueva forma de hacer las cosas, algo que luego llamaría empoderamiento y autonomía, que me llevaría a buscar nuevas formas de pensar, mucho más tarde a ser Indiano, a formar parte de esta increíble comunidad. Ahora empiezo un nuevo hogar, un nuevo nodo, sacaré la antena.

¿Ser progresista en un mundo sin progreso?

El primer libro de ciencia ficción que recuerdo leerme es Fundación de Isaac Asimov, antes había visto películas, novelas infantiles y cuentos de este género, claro, pero creo que fue en esa época cuando se me metió en la cabeza la idea de progreso y desde entonces he sido progresista sin dudarlo un momento, creo que ha sido una de esas bases tan profundas en tu forma de ser que ni siquiera piensas en ella en tu día a día, simplemente sin la idea de progreso mi vida no tendría ningún sentido. Y ese parece ser el tema al que me llevan últimamente todas las conversaciones.

Por una parte, el crecimiento de la izquierda reaccionaria, si es que se puede llamar así, es cada vez más obvio, he llegado a ver esta semana hasta como se argumenta contra la creación de empleo con la excusa de una mágica RBU, todo esto no me preocuparía demasiado si no lo hubiera unido con la noticia de la semana, la presentación del nuevo iPhone, la noticia es efectivamente que no hay noticia esta vez, la empresa que ha tirado del carro de la tecnología durante la última década no tiene nada que ofrecer, ningún nuevo producto, ninguna innovación, el no progreso.

El estancamiento producido por la crisis a nivel político es cada vez más obvio, personalmente me parece un día de la marmota continuo ciertas cosas, es más obvio la repetición perpetua de elecciones en España, pasando por el procés independentista català, el puño de hierro sobre Grecia y terminando con el fantasma del brexit.

Por todo esto me pregunto. ¿Cómo podemos ser progresistas en un mundo sin progreso? Es necesario más que nunca, tengo la sensación de que el mundo se está llenando de cobardes con los que no puede haber progreso, tenemos que seguir avanzando, porque si no donde quedará el famoso «¡Paren el mundo, que me quiero bajar!» de Mafalda, cuando el mundo ya esté parado.

Nota: Este post me ha costado escribir bastante tiempo, no tengáis en cuenta que cuando digo esta semana no sea la fecha de publicación 😉

Borrador de Open Badges para GNU social

Las medallas están de moda, claro, los Juegos Olímpicos, todas las naciones quieren unos bonitos medalleros para lucir en sus televisores, pero… ¿Y nosotros? Los que nos da un poco igual que un tío que ha nacido en algún lugar supuestamente cercano, gane sobre otro que ha nacido más lejos, a veces ni eso. ¿Podemos tener nuestras propias medallas? ¿Premiar lo que nosotros queramos? ¿Lo que nuestra comunidad considere de valor?

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Añadir una imagen de una medalla olímpica era demasiado fácil, no se que os parecerán éstas, pero la foto es bonita.

Claro que sí, Open Badges es un experimento de Mozilla, una idea simple y potente, una imagen con metadatos que la hacen verificable ante cualquier otro, desgraciadamente la idea no tuvo demasiado éxito, como tantos otros experimentos de Mozilla, lanzan la piedra y esconden la mano, pero lo cierto es que no es culpa de esta organización, lo cierto es que no tiene una comunidad detrás lo bastante grande para poner en marcha este tipo de iniciativas, no está lo suficientemente diversificada. ¿Quién creo que tiene una comunidad lo suficientemente diversificada o podría tenerla? La esfera GNU social.

No solo es que GNU social sea mucho más diversa, es que sociabiliza mucho más que cualquier organización, claro, es una plataforma dedicada a ello, que además es libre y distribuida, creo que es el sitio donde un sistema de medallas puede funcionar bien.

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¿Qué pretendo, entonces?

Hacer un plugin de GNU social que implemente Open Badges intentando seguir el estándar de Mozilla lo mejor posible.

¿Como funcionará?

Siguiendo el estándar Open Badges, tenemos 3 actores en juego: Issuer, Earner y Displayer.

Que en GNU social cuadraría de esta forma:

  • Issuer: Usuario que puede enviar medallas a otros, debe permitir que la medalla se valide con su usuario. Gracias a GNU social este envío puede federarse entre distintos nodos.
  • Earner: Usuario que recibe la medalla.
  • Displayer: El nodo en que se encuentra el usuario es el que almacena y muestra sus medallas. Por lo tanto nuestro nodo serviría de medallero virtual y es además nuestra carta de presentación.

El procedimiento de uso será de esta forma, un issuer decide enviar una medalla a un earner dado, para esto se usa un estado de OStatus, el earner contesta este estado aceptando o rechazando la medalla y una vez aceptada se envía al medallero en su nodo. En el caso especial de el issuer sea el administrador del nodo las medallas se aceptarán automáticamente, esta decisión de diseño concuerda con la arquitectura distribuida de GNU social donde tú aceptas las normas de convivencia del nodo en que resides. Además permitirá en el futuro combinarse con el plugin SocialCapital para entregar medallas a los usuarios del nodo.

¿Sugerencias?

Como todo borrador que se precie está sujeto a cambios, se abre por lo tanto el turno de las propuestas y sugerencias. También se agradecerían recomendaciones para la implementación. Los comentarios están abiertos para que hagáis volar vuestra imaginación.
Photo credit: Emilio_13 via Foter.com / CC BY-SA

Honorables y existencialistas objetos

Photo credit: Pratap Sankar via Scandinavian / CC BY
Photo credit: Pratap Sankar via Scandinavian / CC BY

La semana pasada descubrí por casualidad el blog de Yegor Bugayenko, un blog que en tan solo una semana ha cambiado mi forma de programar, me ha hecho tomar consciencia de cómo funciona la programación orientada a objetos y lo que es más importante ha afianzado los cimientos de la moral que vengo cultivando desde hace tiempo.

Uno de sus posts que mejor resume su forma de programar, es decir, la que él considera correcta tiene como título «Seven Virtues of a Good Object«, me llamó la atención concretamente el punto 2, los objectos trabajan por contratos, a estos contratos en programación les llamamos interfaces. Me atrajo sobre todo el momento en el que dice que no debe interesarnos su origen, ni su sexo ni su religión, cosa que enlaza correctamente con otro de sus posts en el que nos invita a no discriminar objetos por su clase. Como una revelación todas las piezas del puzzle empezaron a encajar en mi mente, cuando dejas de valer por lo que eres empiezas a ser considerado por lo que haces, por tu fidelidad a la palabra dada, en una palabra por tu honor, no por aquel honor medieval rancio que no era más que una burla esencialista, si no al honor original ese por el que cumplimos con nuestras promesas.

Nota para programadores: Creo que voy a empezar a valorar mi programación respecto a la honorabilidad de mis objetos. ¿La clase X crea objetos honorables? Cuando creamos un test, lo que estamos haciendo es esto mismo, creamos un objeto y comprobamos si es honorable. El honor empieza a formar parte de mi vocabulario técnico también.

Demonios del sistema y el sexo de los ángeles

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Las filosofía Unix, la que impera en esta familia de sistemas operativos desde que apareció allá en los 70, se puede resumir en estas tres frases:

  1. Los programas deben tener una única función y hacerla bien.
  2. Los programas deben funcionar en conjunción con otros.
  3. La interfaz de comunicación es el texto plano.

Me parecía una buena forma de empezar el escrito, el recordar cual es esta filosofía que tantos esgrimen en contra de systemd, nuestro demonio más polémico. También me parecía correcto recordar el famoso significado de las iniciales GNU, «GNU’s not Unix!», que en nuestra lengua diríamos algo como:

¡Ñu no es Unix, ostia!
Algún ñusero

Y es que han corrido líneas de código y ríos silicio desde que se fundó la filosofía Unix y el panorama que tenemos ahora es bastante distinto al de los 70, 80 y 90, se me ocurren dos diferencias significativas, primero que casi todos los sistemas son multinúcleo y segundo que hay mucha mayor diversidad de dispositivos, sobretodo por la aparición de los dispositivos empotrados, móviles, tabletas, relojes y todo lo que viene con la Internet de las Cosas.

Esto hace que los programas ya no se conecten unos a otros de forma secuencial mediante fontanería software, si no que pueden correr en paralelo y comunicarse mediante un protocolo de paso de mensajes, para esto se ha estandarizado DBus que ha pasado de ser una utilidad para los escritorios a ser una de las herramientas más útiles que tiene GNU/Linux. Este uso de DBus ha hecho que la premisa 2 de la filosofía Unix, siga siendo válida, pero de una nueva forma. La premisa que invalida por completo es la 3, la comunicación en DBus es de forma binaria, no me voy a meter a discutir sobre que es mejor, si el texto plano o el binario, porque es igual que la bizantina discusión entre XML y JSON, ambos tienen ventajas e inconvenientes, defensores y detractores acérrimos de cada uno y sinceramente creo que va un poco por modas la opinión mayoritaria sobre el tema, en el sistema de tuberías de Unix tenía su lógica usar siempre texto plano, ahora ya no tanto.

Y con esto llegamos a la premisa número 1, la que nadie quiere poner en duda, yo tampoco lo haré. Como desarrollador creo que el desacoplamiento de una pieza de software de otras algo extremadamente necesario en un buen diseño y hay que buscarlo siempre que se pueda. Mi opinión sobre systemd es que se ha malinterpretado cual es su función única en el sistema, sí es posible que en un principio aspirara a sustituir al tradicional Init, pero vamos, pensémoslo bien, desde el principio se llama systemd, demonio del sistema, está claro que era algo más que un simple arrancador. Para mí systemd es un administrador de demonios y como tal se encarga del ciclo de vida de los procesos no atendidos por los usuarios, es decir, los demonios. ¿Y journald, udev, logind, networkd y otros? Son dependencias de systemd, cierto, algunas las necesita para funcionar, si no quieres usarlos eres libre de no usar systemd o de desarrollar una adaptación del susodicho demonio para otros sistemas de este tipo y enviar un pull request al upstream.

No me quiero olvidar de porqué estoy aquí contando esta historia, vino por alusiones de @jordila@lamatriz.org sobre un artículo en etccrond.es, buen blog por cierto, donde se criticaba la última decisión del equipo de desarrollo de systemd, matar los procesos que queden corriendo al cerrar una sesión de usuario. A algunos administradores de sistemas esta decisión no les ha gustado nada, su argumento es que ellos día a día cierran sesiones ssh con procesos corriendo y vuelven para comprobar que el proceso ha terminado correctamente. Esto lo realizan redirigiendo las salidas estándar y de error a un archivo que luego revisan. Siento ser duro en esto, pero las cosas por su nombre, es una chapuza, si has llegado hasta aquí sabrás cual es la diferencia entre un demonio y un proceso de usuario, un proceso de usuario se supone que va a estar monitorizado por el usuario mientras se ejecuta y un demonio está preparado para correr sin la atención de ningún usuario, pero está en comunicación con el sistema de logs para dejar constancia de cuando se producen ciertos eventos deseados o indeseados. Hacer correr procesos de usuario como si fueran demonios y crear logs manualmente no está dentro de ninguna filosofía Unix ni lo estará nunca. Lo que necesitamos realmente es una utilidad que demonice un proceso al vuelo y se integre con el sistema de logs que se esté usando. En el ecosistema systemd esto se llama systemd-run.

Cómo instalar una Raspberry Pi sin conectar una pantalla

Raspberry Pi 3

El proceso de instalación oficial de Raspberry Pi siempre me ha tirado para atrás por el hecho de necesitar teclado y pantalla, esto es un sistema empotrado… ¡Hagámoslo desde nuestra red!

Primero que nada, vamos a descargar la imagen de Raspbian para instalarla en nuestra tarjeta SD, no vamos a usar entorno gráfico, así que he optado por Rasbian Jessie Lite, que tampoco se puede decir que es tan lite, la imagen pesa 1GB aproximadamente.

Descomprimimos lo que hemos bajado y seguimos el procedimiento para quemar la imagen en la SD. Este procedimiento se reduce a estos dos comandos:
dd bs=4M if=2016-05-27-raspbian-jessie.img of=/dev/mmcblk0
sync

Donde el dispositivo de salida /dev/mmcblk0 corresponde con el dispositivo donde se encuentra la tarjeta SD y 2016-05-27-raspbian-jessie.img es la imagen que hemos descomprimido.

Una vez terminado si queremos conectar la Raspberry a través de WiFi, tenemos que meter el SSID y la clave de nuestra red. He seguido éste tutorial que explica como hacerlo editando el archivo /etc/wpa_supplicant/wpa_supplicant.conf que podemos encontrar en las nuevas particiones de nuestra tarjeta SD. Si queremos conectar a la red nuestro cacharro directamente por Ethernet, no es necesario nada de esto, con un cable Ethernet y listo. Otro truco es conectar directamente al PC con un cable Ethernet, se creará una red local entre el PC y la Raspberry y también nos podremos conectar.

Por último conectamos la tarjeta SD y a la red de alguna de las formas que he comentado anteriormente. Ahora es cuando nos vamos a conectar por SSH, pero ¿Que dirección utilizamos? La magia llega de manos del demonio Avahi, que corre en las distribuciones Debian por defecto, esto hace una autoconfiguración de la red y nos da un punto de acceso dentro de nuestra red interna, esto es gracias a mDNS, un sistema DNS distribuido que permite que en una red local todos sepan los nombres de dominio del resto, así que simplemente nos conectaremos de esta forma:

ssh pi@raspberrypi.local

Como sabéis os pedirá el password, que por ahora estará por defecto a raspberry y podéis empezar con vuestra Raspberry Pi a configurarlo todo a vuestro gusto, empezando por cambiar esta contraseña.

Mensajes privados en GNU social y su federación

Los mensajes privados en GNU social son una de las cosas más olvidadas de la plataforma y este olvido viene dado por varios motivos; el primero que los mensajes privados o directos están implementados en un plugin que hay que añadir a posta en el config.php de la siguiente forma:

addPlugin('DirectMessage');

Después que la interfaz de los mensajes es bastante espartana y anticuada, usa esa separación entre la bandeja de entrada y de salida tan anticuada en lugar de la ventana normal de chat.

El tercer motivo y uno de los más importantes es que los mensajes no federan, OStatus no está preparado para ello y la gente que conoce el protocolo en profundidad asegura que no es la mejor solución.

XMPP_logo

¿Cuál es en mi opinión la mejor solución para esto? Implementar XMPP para los mensajes, esta solución permitiría federar mensajes al igual que cualquier servidor con XMPP, usar la cuenta con usuarios fuera de GNU social que tengan estas cuentas y también solucionaría el segundo problema porque se podrían usar aplicaciones XMPP como Conversation para iniciar conversaciones con toda tu red federada.

Puesto que ya hay un plugin para GNU social de XMPP, que permite usar el protocolo para publicar en la red, la solución podría ser modificar el plugin para que publique y reciba directamente desde los mensajes directos. Espero que este post sirva para iniciar una conversación sobre este tema y si alguien con conocimientos para llevar esto acabo se anima, que lo intente.

Comunitarismo para salir del capitalismo

Vivimos en la época en que el capitalismo ha alcanzado ya todas sus fronteras, al no poder llegar a nuevos mercados el sistema se convierte en un juego de suma cero, es decir, para que nosotros tengamos más otros tienen que tener menos y viceversa, esto se ha visto también mucho en el campo de la ecología, ese oponer el ser humano al resto del mundo, cuantas veces hemos oído lo de «No podemos seguir creciendo eternamente.», la respuesta es clara así no.

Por otra parte no siempre la sociedad capitalista ha traído cosas malas, consiguió destruir el sistema feudal donde se ataba a las personas a la tierra y se abolieron los estamentos, fue una auténtica revolución que germinó en las ciudades y permitió a la burguesía desde espacios al principio nimios ir creciendo hasta absorber en su modelo a toda la sociedad, finalmente a todo el mundo. Esto fue un claro avance social, pero se ha llegado a un punto en que en lugar de avances se está empezando a hacer retrocesos, se está haciendo frente a las ineficiencias del sistema a través del estado, estamos viendo tácticas por parte de las macro-corporaciones que harían buenos a los grandes señores feudales.

molinos y eléctricas
Perdón por la comic sans, desconozco quién es el autor original.

Pero tenemos una oportunidad de cambiar todo esto, la bajada de la escala óptima para la producción permite que pequeñas comunidades igualitarias se pongan a producir, ganando para ellos autonomía, permitiendo economías desmercadas dentro de estas comunidades. Al acercarnos a la escala óptima conseguimos un aumento sin límites de la eficiencia en la producción, lo que se conoce como productividad, que gestionado por estas pequeñas comunidades igualitarias permite reducir el tiempo y los recursos para la producción al tiempo que se aumenta lo producido en variedad y cantidad, esto que podemos llamar economía de la abundancia es la unión de un modelo de Producción P2P (entre pares) y la Economía Directa de los Kickstarters.

El conseguir cada vez más con menos es la clave del modelo que se presenta aquí, machaca las reglas del mundo capitalista, ya no hay que robarle al otro para nosotros tener más, si no que ambos podemos conseguir lo que deseemos, lo que puede permitir a la larga una sociedad de la abundancia con unas reglas totalmente nuevas y basada en el poder de las pequeñas comunidades igualitarias. Aquí y ahora podemos empezar a crear ese mundo al margen del sistema. ¡És el momento!

Todo esto y mucho más es lo que nos enseña el Manifiesto Comunero de Las Indias, podéis descargarlo en los distintos formatos en su página de presentación.